viernes, 23 de diciembre de 2016

La vida en el hogar Santa Teresa de Jornet

Foto: José Miguel Galarza Echazú
Entrada del hogar Santa Teresa de Jornet


 El hogar Santa Teresa de Jornet en Tarija surge en el año 1993 con la necesidad de proteger y cuidar a los ancianos desamparados y abandonados del departamento. La construcción del hogar  duró siete años  con ayuda de la congregación católica de España.

Actualmente, para una mejor atención, cuidado y organización de los residentes, el hogar está dividido en cuatro pabellones independientes; enfermería de mujeres, enfermería de varones, planta baja de mujeres y planta baja de hombres. En  total  habitan ciento sesnta adultos mayores. 



Foto: José Miguel Galarza Echazú
Sala de descanso delhoga


Foto: José Miguel Galarza Echazú
Comedor del asilo

Los requisitos que necesita un adulto mayor para ingresar al  hogar son; afiliarse por voluntad propia, ser mayor de 65 años, no tener ningún padecimiento o trastorno psíquico grave, no tener enfermedades de tipo contagioso, colaborar con una tarifa mínima de su jubilación u otro seguro si es posible.

Son once hermanas que se encargan del cuidado personal de los adultos mayores; lo que implica alimentación, aseo, salud, proporcionales comodidad,  acercarlos a Dios y darles una vida digna el resto de sus días. Dos de las hermanas están en edad avanzada, por lo que su apoyo es eventual.

En el pabellón planta baja de mujeres se encuentran treinta y cuatro mujeres quienes cuentan con la mejor salud en el hogar ya que se pueden manejar por  sí mismas, sus edades oscilan entre 70 a 85 años, la mayoría presentan enfermedades tratables como artritis y reumatismo

Foto: José Miguel Galarza Echazú
Patio del asilo
Foto: José Miguel Galarza Echazú
Baños del hogar de pabellón mjeres
La hna. Flor Rivero, encargada de supervisar el pabellón planta baja de mujeres, asegura: “A las residentes las visitan dos médicos y una fisioterapeuta, una vez a la semana, sus revisiones en enfermería se realizan periódicamente. En cuanto a tratamiento y casos específicos los cubre su seguro o familia. A todas se les provee tres alimentos al día. La comida es saludable, se procura servirles poca sal.”


Según la supervisora del hogar, superiora, Estela Cazadilla; “la demanda vital que genera un adulto mayor en el hogar es el cariño de su familia, y por falta de éste, los residentes se sienten abatidos y solos. Penosamente varios desconocen el bordado y pintura como métodos de distracción. Sin embargo, a menudo, cuentan con actividades recreativas gracias a colegios o personas que llegan a pasar un rato con ellos para alegrarlos y darles compañía.”


Foto: José Miguel Galarza Echazú
Patio del asilo
“Me siento agradecida por encontrarme  dentro de éste lugar, toda mi familia vive en Argentina por motivos de trabajo y ya no pueden hacerse cargo de mi persona. Aquí tengo comida, una cama cómoda y compañía,” comenta la señora Leónides Zamora, residente del pabellón planta baja de mujeres del hogar “Santa Teresa de Jornet”
Foto: José Miguel Galarza Echazú
Residente del hogar (Sonia Argote) 
“Me gustaría que mis hijos estén conmigo debido a que me siento muy enferma. Aquí me atienden de buena manera pero el cariño de la familia no se desplaza. Mis hijos están estudiando en el exterior y otros ya tienen su familia, me han dejado sola y enferma” declara la Sra. Sonia Argote, residente del pabellón planta baja de mujeres del hogar.

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